Muchas veces vemos la demencia como una consecuencia inevitable del envejecimiento, pero sabemos que esto no es del todo cierto. De hecho, según “The Lancet Commission”(2024), hasta un 45% del riesgo de demencia se puede prevenir si se abordan determinados factores de riesgo modificables a lo largo de la vida. Este dato cambia el paradigma, y es que a menudo podemos influir en nuestra salud mucho más del que pensamos.




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